BOGOTÁ, Colombia.- Ondeando banderas y vestidos de blanco, una multitud marchó por el centro de Bogotá para pedir el fin de las protestas y de los bloqueos de rutas, que están provocado escasez de alimentos en algunas partes del país.
En Bogotá, la capital de Colombia, fueron miles los que marcharon, también para expresar apoyo a las fuerzas de seguridad tras un mes de manifestaciones, mientras el Gobierno y los líderes de las protestas reanudaban las conversaciones.
Las protestas comenzaron en abril, en rechazo a una reforma tributaria que sucumbió, pero desde entonces se expandieron para pedir un ingreso básico a los pobres, oportunidades laborales y de educación para los jóvenes y el fin de la violencia policial, entre otras demandas.
El mes de protestas estuvo marcado por la violencia. Hasta ahora, el Gobierno nacional reconoció 17 muertes de civiles y de dos policías. Grupos de derechos humanos dicen que las fuerzas de seguridad han matado a decenas de personas más.
Estas cifras no incorporan aún las víctimas de las marchas del viernes en la tercera ciudad más grande del país, Cali, en donde 13 personas murieron y sobre las que no se tiene certeza de cuántas estuvieron relacionadas con las protestas.
“Nos están secuestrando las ciudades, nos están parando la economía”, dijo Patricia González, una de las manifestantes. La mujer reconoció el uso de fuerza excesiva por parte de policías, consideró que no todos los policías eran corruptos.
Las conversaciones entre el Gobierno y los líderes de las protestas nacionales se reiniciaron ayer, después de haber estado estancadas una semana.
Desde Ginebra, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, expresó su preocupación por los ataques en Cali, el vienes. “Es esencial que todas las personas que presuntamente causaron lesiones o muerte, incluidos funcionarios del Estado, estén sujetas a investigaciones rápidas, efectivas, independientes, imparciales y transparentes, y que los responsables respondan ante la ley", dijo en un comunicado.
Bachelet pidió diálogo y que se investiguen las muertes. Su oficina recibió informes de que 14 personas murieron y 98 resultaron heridas -54 por disparos- en los enfrentamientos durante las protestas, en las que hubo civiles armados.
Cali, con unos 2,2 millones de habitantes, es epicentro de violentas protestas y bloqueos de vías que exasperan a una parte de la población.
Arrinconado por las protestas, el presidente colombiano, Iván Duque, desplegó el ejército en la ciudad bajo la figura de asistencia militar que permite a los soldados apoyar a la policía en las tareas de vigilancia.
Entre las personas que murieron en diferentes episodios hay un funcionario de la fiscalía, que mató con su arma a dos manifestantes que bloqueaban una ruta. Una multitud se abalanzó sobre el funcionario, que estaba fuera de servicio, y lo linchó.
“Pido que se ponga fin a todas las formas de violencia, incluyendo el vandalismo, y que todas las partes sigan hablando, para que se garantice el respeto por la vida y la dignidad de las personas”, indicó la ex presidenta de Chile.
Al menos 30 personas fueron detenidas en Cali desde el 28 de mayo, y desde la oficina de Naciones Unidas se pidió para ellos un proceso con todas las garantías legales. (Reuters)